Buenas tardes a todas y todos.
Hoy nos reunimos para inaugurar una nueva versión del XXXVI Encuentro Interescolar de Artes Visuales “Imagen Primigenia 2026”, un encuentro que durante tantos años ha abierto un espacio para que niñas, niños y jóvenes puedan expresarse, crear y, sobre todo, aprender a mirar.
Este año, el tema que nos convoca es “Paisaje íntimo”. Un concepto que nos propone detenernos y preguntarnos: ¿qué paisaje habitamos cuando cerramos los ojos?, ¿qué imágenes guardamos de aquello que hemos vivido?, ¿qué formas tienen nuestros recuerdos, nuestros sueños, nuestras alegrías, nuestras incertidumbres?
Porque cuando hablamos de paisaje, no necesariamente hablamos de montañas, ciudades, árboles o mares. También existe un paisaje que no podemos recorrer con los pies, pero que podemos recorrer con la imaginación. Un paisaje construido con recuerdos, emociones, experiencias, deseos y preguntas. Un paisaje que pertenece a cada uno y que, muchas veces, permanece invisible para los demás.
Y es precisamente allí donde aparece el arte.
El arte tiene la capacidad de hacer visible aquello que no siempre podemos explicar con palabras. Una línea, un color, una textura, una fotografía, una forma, una mancha o una composición pueden decir aquello que nuestra voz todavía no sabe cómo decir.
Por eso, cada obra que hoy contemplamos es mucho más que un ejercicio artístico. Es la huella de una mirada. Es el resultado de una experiencia interior que ha encontrado una forma para manifestarse.
Podríamos decir que cada novel artista trae consigo un territorio invisible. Un territorio que no vemos cuando lo encontramos en la vida cotidiana, porque cada persona guarda dentro de sí una dimensión que permanece oculta. Pero cuando crea, algo sucede: aquello que estaba dentro comienza a aparecer afuera.
La imagen resultante de cada joven artista hace visible lo invisible de cada uno.
Y esa es, quizás, una de las mayores posibilidades del arte: permitir que aquello que no tiene cuerpo encuentre un cuerpo; que aquello que no tiene voz encuentre una imagen; que aquello que permanece escondido pueda, por un instante, ocupar un lugar frente a nosotros.
Cada obra es entonces una especie de revelación.
Cuando observamos una pintura, un dibujo, una fotografía, una escultura o cualquier otra forma de expresión, no estamos solamente viendo un objeto. Estamos entrando, aunque sea por un instante, en la posibilidad de otro mundo. Estamos frente a una mirada que no es la nuestra y que nos invita a preguntarnos cómo otra persona experimenta, interpreta y comprende aquello que compartimos.
Por eso este encuentro no busca únicamente desarrollar el interés por las artes visuales ni estimular la producción de obras mediante distintas técnicas. Busca algo más profundo: formar personas capaces de mirar críticamente aquello que las rodea y, al mismo tiempo, capaces de proponer nuevas maneras de comprenderlo y transformarlo.
Crear es también tomar posición frente al mundo.
Un estudiante que dibuja, pinta, fotografía, modela, instala o construye una imagen está diciendo, de alguna manera: esto es lo que veo; esto es lo que siento; esto es lo que pienso; esto es lo que quiero mostrar.
Y cuando esa obra se exhibe, comienza un segundo momento de la creación.
La obra deja de estar solamente en las manos de quien la hizo y pasa a encontrarse con la mirada de los demás. Entonces aparece el espectador, que interpreta, pregunta, relaciona, recuerda y también transforma la obra desde su propia experiencia.
Así, una exposición no es solamente un lugar donde se muestran objetos. Es un espacio donde las miradas se encuentran.
Hoy, estos jóvenes artistas nos ofrecen sus paisajes íntimos. Nos permiten acercarnos a territorios que no podríamos conocer de otra manera. Algunos estarán construidos desde la memoria; otros, desde la imaginación. Algunos hablarán de aquello que aman, otros de aquello que les preocupa, de lo cotidiano, de sus relaciones, de sus sueños o simplemente de aquello que necesitaban expresar.
Y quizás allí radica la verdadera importancia de este encuentro: en comprender que cada imagen tiene detrás a una persona que está intentando descubrirse mientras descubre el mundo.
Imagen Primigenia es también una invitación a confiar en esa búsqueda.
Porque ser artista no significa tener todas las respuestas. Muchas veces significa aprender a formular mejores preguntas. Significa observar lo cotidiano hasta descubrir que aquello que parecía común puede contener algo extraordinario.
Una sombra puede convertirse en memoria.
Una casa puede convertirse en refugio.
Un objeto puede convertirse en recuerdo.
Un cuerpo puede convertirse en territorio.
Un paisaje exterior puede convertirse en paisaje interior.
Y una imagen puede convertirse en aquello que permite que lo invisible finalmente sea visto.
En este sentido, cada una de las obras que hoy se presentan tiene un doble paisaje: el paisaje que representa y el paisaje desde donde fue creada. Lo que vemos en la obra es solo una parte. Detrás de cada imagen existe una experiencia, una sensibilidad, una historia y una manera particular de estar en el mundo.
Por eso, quisiera invitar a quienes recorran esta exposición a no preguntarse solamente “¿qué representa esta obra?”, sino también “¿qué invisible intenta hacer visible quien la creó?”
Quizás esa pregunta nos permita mirar de otra manera.
Porque mirar verdaderamente no es solamente abrir los ojos. Mirar es disponerse a descubrir.
Y descubrir también significa aceptar que aquello que vemos puede contener algo que todavía no comprendemos.
Este encuentro genera precisamente ese espacio: un espacio para crear, para exhibir, para compartir y para hacer circular las imágenes de nuestros jóvenes artistas, tanto presencialmente como a través de los medios virtuales, permitiendo que sus voces visuales puedan encontrarse con otras miradas dentro y fuera de nuestra Región de Valparaíso.
Después de treinta y seis encuentros, seguimos creyendo que vale la pena abrir este espacio.
Porque cada generación necesita encontrar sus propias imágenes.
Necesita descubrir cómo nombrar su tiempo, cómo representar sus preguntas y cómo construir las formas con las que quiere habitar el futuro.
Y tal vez eso sea lo que hace que una imagen sea verdaderamente primigenia: que nace de un impulso profundo, de esa necesidad humana de sacar algo de adentro para colocarlo frente al mundo y decir: esto también soy yo; esto también forma parte de lo que veo y de lo que siento.
Hoy esas imágenes están aquí.
Han salido del paisaje íntimo de sus creadores para convertirse en un paisaje compartido.
Los invito entonces a recorrer esta exposición con curiosidad, con respeto y con tiempo. A detenerse frente a las obras. A dejar que algunas nos sorprendan, que otras nos incomoden, que otras nos hagan recordar.
Porque cuando una imagen consigue hacernos mirar de una manera distinta, algo ha comenzado a suceder.
Y quizás ese sea el verdadero sentido de este encuentro: que al mirar las imágenes de los demás, también podamos descubrir algo invisible de nosotros mismos.
Damos así por inaugurado el XXXVI Encuentro Interescolar de Artes Visuales “Imagen Primigenia 2026: Paisaje íntimo”.
Que estas obras encuentren muchas miradas.
Que estas miradas generen nuevas preguntas.
Y que estas preguntas sigan abriendo el camino para que nuestros jóvenes puedan crear, imaginar y transformar el mundo que les corresponde habitar.
Muchas gracias.
VÍCTOR MATURANA LEIGHTON
Hacedor y Enseñador del Arte
Fundación Oficio Diocesano de Educación Católica
Creado y desarrollado por el Departamento de Informática de FODEC.